Marinilla apuesta por la cultura como camino para transformar vidas

La cultura en Marinilla se vive en las calles, los teatros y las veredas, como una fuerza que une, transforma y celebra la identidad de su gente. Foto Cortesía.

Más de 16.400 personas serán impactadas por una agenda de cultura que recorre barrios y veredas. La inversión supera los $5.600 millones.

En Marinilla, la cultura no se programa: se vive. A través de la música, la lectura, el teatro y la danza, este municipio del Oriente Antioqueño está construyendo comunidad, sembrando identidad y proyectando futuro. Lo que ocurre entre julio y agosto es más que una agenda cultural: es una declaración de principios.

Desde hace semanas, los parques, teatros y calles de Marinilla se han llenado de vida. Más de 7.000 personas han sido parte de los encuentros culturales que, uno tras otro, han ido dejando huella en la memoria colectiva. El Festival Paza La Paz, por ejemplo, reunió a más de 5.000 personas en torno a la música, la palabra y la creación como herramientas para construir paz. En su edición número 18, el evento creció en público, artistas y recursos, consolidándose como un referente en la región.

No fue el único. En el mismo mes, se vivieron noches de danza, celebraciones religiosas y actos conmemorativos que conectaron a la comunidad con su historia. Tocadiscos Atemporales, el desfile de la Virgen del Carmen y la conmemoración del 20 de julio, entre otros, recordaron que el arte también es memoria.

Y esto apenas comienza.

Para los días que restan de julio y durante todo agosto, la agenda continúa con fuerza. La Fiesta del Libro —Apalabrar— y el Festival Internacional de Teatro pondrán la palabra y la escena en el centro de la vida cotidiana, mientras que la Asamblea Continental de Turismo y Cultura convertirá a Marinilla en un punto de encuentro internacional.

Pero más allá de los festivales, hay una apuesta silenciosa y persistente: la formación. Más de 3.200 estudiantes hacen parte de la Escuela de Música y Bellas Artes Luis Carlos García, y en agosto, otros mil niños y jóvenes de las zonas rurales iniciarán procesos formativos en artes plásticas y habilidades para la vida, en alianza con EPM. Allí, en los salones de ensayo, en los talleres y en las aulas rurales, también se gesta la transformación.

La inversión es histórica: más de $5.620 millones de pesos destinados a cultura solo en el segundo semestre. Pero más allá de las cifras, lo que se vive en Marinilla es un modelo de sociedad que cree en el arte como herramienta para acompañar, cuidar y transformar.

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