A un mes de la muerte del papa Francisco el Departamento de Policía de Antioquia ha decidido recordar y mostrar el vehículo que transportó al pontífice por las calles de Antioquia aquel 9 de septiembre de 2017.
A casi ocho años de la histórica visita del Papa Francisco a Medellín, un modesto vehículo que hizo parte de aquel memorable recorrido continúa siendo testigo silencioso de la historia. Se trata de un Chevrolet Sail negro, modelo 2016, de placas FDV094, perteneciente al Departamento de Policía Antioquia, el cual fue utilizado por el Santo Padre durante su trayecto entre el aeropuerto de Rionegro y el Olaya Herrera, el 9 de septiembre de 2017.
Aquel día, el Papa recorrió más de 35 minutos en este vehículo, saludando a miles de fieles que lo esperaban a lo largo del camino con aplausos, pañuelos blancos, lágrimas y oraciones. A pesar de su sencillez, el automóvil se convirtió en un símbolo de humildad y cercanía, en sintonía con el estilo pastoral del Pontífice.
Hoy, ese Chevrolet Sail sigue en funcionamiento dentro del parque automotor de la Policía Antioquia, cumpliendo tareas institucionales cotidianas, pero con una carga simbólica imborrable. Aunque no ha sido transformado en reliquia ni exhibido como pieza histórica, quienes conocen su pasado lo miran con respeto y orgullo, sabiendo que en su interior viajó uno de los líderes espirituales más influyentes del mundo.
Algunos agentes policiales y ciudadanos que han tenido contacto con el vehículo aseguran que «es un carro como cualquier otro, pero con una historia única». No pocos consideran que debería preservarse como parte del patrimonio histórico y religioso de la región, e incluso se han sugerido propuestas para su futura exhibición en un museo o lugar emblemático.
El paso del Papa Francisco por Medellín dejó huella no solo en los corazones de los fieles, sino también en objetos sencillos como este automóvil, que recuerdan que la grandeza de una visita papal también se refleja en los gestos humildes. Y mientras recorre las carreteras antioqueñas en su labor policial, el viejo Sail sigue siendo, para muchos, un pedazo rodante de historia y fe.







