Cayó el cerebro detrás de una red de lavado que movió medio billón de pesos para el EGC

Más de 500 mil millones de pesos fueron lavados mediante la importación de textiles asiáticos, según informó la Policía Nacional.

La captura de Carlos Eduardo González Guerrero en Cali destapó una sofisticada red internacional que usaba la fachada del comercio textil para legalizar dineros del crimen.

En una operación silenciosa, pero contundente, cayó uno de los nombres clave en el engranaje económico del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC). Se trata de Carlos Eduardo González Guerrero, exfuncionario de la DIAN, capturado por la Policía Nacional en coordinación con autoridades del Reino Unido, señalado de coordinar una red que habría lavado más de 500 mil millones de pesos.

El golpe no solo representa una captura más. Es el desenlace de una investigación que puso la lupa sobre una de las estrategias más sofisticadas del EGC: usar empresas fachada y la importación de textiles asiáticos para darle apariencia de legalidad a dineros obtenidos ilícitamente.

Un exfuncionario al servicio del crimen

Con conocimiento de los procesos aduaneros, González Guerrero habría construido una red público-privada en la que participaron incluso personas sin capacidad económica, a quienes les pagaba periódicamente por prestar su nombre. Estas personas figuraban como representantes legales o accionistas de compañías ficticias, creadas con un solo fin: camuflar las millonarias sumas de dinero provenientes de la organización criminal.

El esquema consistía en adquirir textiles en países como China, India, Indonesia, Tailandia, Vietnam, Malasia y Singapur. Los productos ingresaban a Colombia a través de los puertos de Buenaventura y Cartagena, simulando un comercio legal que en realidad servía para lavar el dinero del EGC.

Un golpe a las finanzas criminales


La operación, en la que participó activamente el Bloque de Búsqueda, dejó al descubierto una de las principales rutas del lavado de activos a nivel internacional. La caída de González Guerrero representa un fuerte golpe a las finanzas del Ejército Gaitanista de Colombia, que durante años logró infiltrar el sistema comercial para mover dinero sin levantar sospechas.

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