Un Consejo de Seguridad interinstitucional reunió a autoridades de Rionegro, Marinilla y otros municipios del Oriente para hacer frente a la reciente ola de violencia que ha alterado la tranquilidad de la región.
El miedo no es ajeno
La tranquilidad, esa que durante años ha sido una de las principales banderas del Oriente antioqueño, hoy se siente vulnerada. La creciente tensión por disputas territoriales entre estructuras criminales como El Mesa y el Clan del Golfo ha encendido las alarmas en varios municipios de la región.
Frente a este panorama, las autoridades no se quedaron de brazos cruzados. Marinilla fue sede de un Consejo de Seguridad extraordinario, en el que participaron las alcaldías de Rionegro y Marinilla, representantes de la Gobernación de Antioquia, la fuerza pública y delegados de otros municipios del Oriente. El mensaje fue claro: el problema es regional y así debe abordarse.
Cuando los números no bastan
Durante el encuentro, la Secretaría de Gobierno de Rionegro reconoció que, aunque las cifras muestran una disminución en muchos delitos, los hechos recientes generan una sensación de inseguridad difícil de ignorar. La percepción ciudadana, muchas veces atravesada por el miedo y la incertidumbre, demanda respuestas visibles y articuladas.
Una solicitud urgente
Desde Marinilla, la petición fue directa: reforzar las capacidades operativas e investigativas, aumentar el pie de fuerza, mejorar la inteligencia y fortalecer la presencia institucional en los sectores más vulnerables. La solicitud fue elevada a la Gobernación de Antioquia con la esperanza de que los esfuerzos no se queden solo en el discurso.
Ambos municipios coincidieron en que esta es una oportunidad para pensar en soluciones estructurales, que no solo contengan la violencia, sino que trabajen en las raíces del problema.
Una apuesta el Oriente
Las autoridades municipales reafirmaron su compromiso de seguir siendo actores clave en la articulación regional. La apuesta, más allá de medidas inmediatas, está en construir un territorio donde la convivencia, la legalidad y la tranquilidad no sean privilegios, sino garantías para todos.
El Consejo de Seguridad dejó claro que el camino no es fácil, pero tampoco solitario. En el Oriente, la seguridad se defiende en equipo.
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