La guerra también se libra en redes: ONU alerta sobre el reclutamiento de niños y niñas en Colombia a través de TikTok y Facebook

Niños y niñas siguen siendo víctimas del reclutamiento forzado en Colombia, ahora a través de redes sociales como Facebook y TikTok. Foto: Unicef

En Colombia, la infancia sigue siendo blanco del conflicto armado. Esta vez, no solo en los campos o selvas del país, sino en el universo digital. Según la Organización de las Naciones Unidas, grupos armados están usando redes como Facebook y TikTok para captar a niñas y niños.

El informe “Atrapados en las redes del conflicto”, publicado en junio por la ONU Derechos Humanos, evidencia un preocupante aumento en el uso de plataformas digitales para reclutar menores. Entre 2022 y 2024, la organización verificó el homicidio de 44 niñas y niños vinculados al conflicto. También documentó testimonios de víctimas que fueron forzadas a portar armas, manejar drones o participar en enfrentamientos armados.

Del entretenimiento al reclutamiento


Las redes sociales que antes servían para bailar, cantar o socializar, hoy son el primer contacto con la guerra de muchos niños y niña, especialmente de comunidades vulnerables como afrodescendientes, indegenas y campesinas. A través de chats privados y publicaciones abiertas, integrantes de grupos armados no estatales se comunican con menores de edad. Les hablan sobre las supuestas ventajas de unirse al grupo, los convencen con videos musicales que hacen apología a la violencia e incluso les comparten instrucciones logísticas para integrarse.

Algunas cuentas promueven contenidos con armas, símbolos de grupos armados o escenas de combate. En Facebook, por ejemplo, la ONU identificó imágenes y videos de menores uniformados y armados. Este tipo de contenido no solo normaliza la guerra, también genera estigmatización y pone en riesgo los procesos de reintegración de los niños que logran salir de estos grupos.

Infancias usadas y marcadas

No todos los niños que entran logran salir. Pero entre quienes lo hacen, el trauma persiste. La ONU verificó que muchos de ellos fueron utilizados en tareas como cobro de extorsiones, vigilancia de prisioneros, transporte de alimentos, o incluso reclutamiento de otros menores. Algunos participaron en videos propagandísticos. Otros recibieron formación ideológica y militar. Un niño reportó haber recibido un curso de política; otro, uno de manejo y limpieza de armas.

Las niñas enfrentan violencias particulares. Muchas fueron obligadas a usar métodos anticonceptivos desde edades muy tempranas, y otras a practicarse abortos. Las secuelas físicas y emocionales, según la Comisión de la Verdad, son de por vida.

Escapar no garantiza la libertad

La mitad de los casos documentados por ONU Derechos Humanos corresponden a niños y niñas que escaparon o fueron rescatados. Sin embargo, la libertad no siempre es sinónimo de protección. En 2024, al menos tres menores fueron privados de la libertad en Arauca por un grupo armado que los acusó de haber pertenecido a una organización rival. Además, la ONU verificó el asesinato de nueve niños y niñas como represalia por haber abandonado los grupos armados.

Las amenazas no terminan con la salida del grupo. Muchas víctimas reciben intimidaciones después, al igual que sus familias y comunidades. También han sido amenazadas personas defensoras de derechos humanos y líderes comunitarios que acompañan procesos de búsqueda y denuncia, la ONU reporta varios casos de reclutamiento y violencia sexual hacia estas personas que buscan a los niños reclutados.

El rol de las plataformas digitales

ONU Derechos Humanos ha dialogado con las empresas Meta y TikTok para alertarlas sobre el uso de sus plataformas por parte de estos grupos. Aunque reconocen algunos esfuerzos, la ONU insiste en que deben implementar mecanismos más eficaces. Entre ellos, mejorar los canales de reporte, emplear tecnologías que identifiquen y eliminen estos contenidos y colaborar con las autoridades en la investigación de los responsables.

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU ya había advertido que las redes sociales pueden facilitar delitos como la trata, la explotación sexual o el reclutamiento infantil. Las empresas digitales, aunque no cometan estos actos directamente, pueden facilitar su comisión si no actúan con responsabilidad.

El deber del Estado

El Estado colombiano tiene la obligación de prevenir, proteger y reparar a las víctimas de estas violaciones. El Derecho Internacional Humanitario establece que los niños y niñas en contextos de conflicto deben recibir protección especial, su reclutamiento se reconoce como crimen de Guerra. Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional también están llamadas a evitar acciones que los expongan a más riesgos durante operativos.

La ONU recuerda que las infancias no son soldados. Son víctimas. Y aunque sus nombres no siempre aparecen en titulares, sus historias están marcadas por heridas que no deberían existir. En medio de la violencia, siguen esperando que alguien los proteja. Y que el país entero se comprometa a no permitir que la guerra les arrebate también el futuro.

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