Ya es ley: Colombia protegerá a los hijos e hijas de mujeres víctimas de Feminicidio

Esta es una ley que nace del dolor, pero se convierte en un acto de esperanza. Es justicia para quienes han quedado huérfanos no solo de madre, sino muchas veces también de Estado”, expresó la congresista Juliana Aray, promotora de la Ley Huérfanos por Feminicidio.

Cada Feminicidio deja una historia interrumpida y un vacío imposible de llenar, pero también niños y niñas que, hasta hoy, enfrentaban ese dolor sin respaldo. Con la sanción de la Ley Huérfanos por Feminicidio, Colombia les promete protección, cuidado y un futuro con oportunidades.

En Colombia, cada feminicidio deja una herida que no solo duele por la vida arrebatada, sino también por las infancias que quedan a la deriva. Este 2025, ya son 389 las mujeres asesinadas por esta violencia, dejando 218 menores huérfanos. Ahora, con la sanción presidencial de la Ley Huérfanos por Feminicidio, esos niños y niñas no estarán solos: el Estado tendrá la obligación de ampararlos.

La norma, impulsada por la representante Juliana Aray Franco, busca brindar apoyo integral a quienes han perdido a su mamá por feminicidio. Antes, muchos de ellos quedaban sin respaldo y en medio de procesos judiciales dolorosos y solitarios. “El Estado no puede permitir que estos menores queden desamparados. Debe garantizarles una vida digna, a pesar de la tragedia que han sufrido. Este proyecto es solo el primer paso para asegurarles un futuro lleno de oportunidades, para que puedan sanar y reconstruir sus vidas”, aseguro Aray.

Entre sus medidas, la ley contempla un apoyo económico mensual para menores clasificados en los grupos A, B y C del Sisbén IV, atención psicológica especializada, acompañamiento legal gratuito y acceso prioritario a educación, salud, cultura, deporte y programas de empleo. Además, prohíbe que el feminicida administre recursos o beneficios de sus hijos y ordena la creación de un registro nacional con seguimiento a cada caso.

Con esta nueva herramienta legal, el país busca que la tragedia no se convierta en abandono, y que la ausencia de una madre no signifique también la ausencia de un futuro digno.

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