Más allá de las balas y las armas, recursos básicos como alimentos, agua y medicinas han sido utilizados como herramientas de guerra a lo largo de la historia y, según expertos y organizaciones internacionales de ayuda humanitaria, están siendo también empleados actualmente en Gaza.
La hambruna no es menos mortífera que las acciones militares y, en algunos casos, aún más cruel, ya que atenta contra la vida cotidiana de los civiles, convirtiendo la necesidad básica de supervivencia en un medio de «presión» y «sometimiento».
En Gaza, mientras continúa el asedio del ejército israelí y los bombardeos, se registran a diario muertes por desnutrición, especialmente entre niños. Las organizaciones de la ONU describen los lugares de distribución de ayuda como «sádicas trampas mortales», en medio de acusaciones de que Israel utiliza el hambre como arma de guerra.
En los últimos dos días, al menos 33 personas, entre ellos muchos niños, han muerto de hambre en la Franja, según el ministerio gazatí de Sanidad.
Los últimos informes de Naciones Unidas indican que la situación alimentaria en la Franja de Gaza ha alcanzado la fase 5 (catastrófica), el nivel más alto de la escala, que indica el riesgo de hambruna, según la Clasifcación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF).






